ya soy aquel que quería ser. por las noches, cuando los basureros ya estan cansados, cierro los bares y me cierro el gaban. uso gorro, pateo tachos; soy un leon en las calles solitarias aunque mis rugidos suenan como eructos; pero la Luna, ¡ay la Luna!, acusandome de solitario, recogiendo del olvido el calor de un aliento bajo las sábanas; la luna, amiga de las carpas, de los pies descalzos en el patio frío, de los tres deseos, de los abrazos cerrados. La luna puede despertar todas las memorias, agravar todos los padecimientos, individualizar todas las soledades al punto de convertirnos en islotes en medio de un mar de llanto. la luna es una pantalla plateada, y como tal, es un manjar que te deja con hambre, un lujo en epocas de guerra, un capricho desvelado.
y ahi abajo siempre yo, custodiándote, llenandote de aullidos, enviandote deseos, admirando tu redondez.
te vi en afiches electorales, luna. decías llamarte "Telerman".